MarnatonMagazine
Nº 1 | Diciembre 2008
 
Crónica
 
Por: Francisco Javier Vacas Rodríguez

Cuando a uno se le cruza una idea en la cabeza y esa idea no deja de dar vueltas y vueltas se convierte en obsesión y eso sólo puede conducirte por dos caminos a mi modo de ver, el primero exagerar esa idea para desecharla mirando sólo lo negativo y costoso de semejante obsesión y la segunda empezar  a materializarla en forma de  sueño.

Con la premisa de si se puede pensar, se puede hacer Alex y yo nos pusimos manos a la obra para dar consistencia a lo que a dos meses vista sería una nueva prueba deportiva dentro del triatlón.

Hoy sabemos que se puede, que se ha conseguido y que es muy fácil bajar el crono a esta aventura, sólo hay que proponérselo, entrenarlo y llevar a cabo lo que para mi ha sido EL RETO DE MI VIDA.

Amanece y empezaron las carreras, prisas para desayunar, prisas en llevar las bicis a la meta donde la organización del Marnatón nos había habilitado una carpa, prisas para encontrar algunas cosas que se nos pierden a última hora y prisas hasta para empezar a nadar, sólo deciros que Alex y yo tuvimos que sprintar nada más salir al agua ya que cuando se dio la salida de nuestro grupo todavía no teníamos ni las gafas de nadar ni el gorro puestos.

La natación fue espectacular, un enclave precioso y con una visibilidad increíble, pero eso si desde que empezamos con mucha ola, y mucho viento, al principio era un poco difícil orientarse pero enseguida encontré un grupo donde nadamos juntos prácticamente hasta los últimos metros. El grupo 2 se disgregó a la primera de cambio, yo no iba tirando de el pero casi, y me sorprendió que antes del primer avituallamiento ya habíamos cazado a muchos del primer grupo que salieron 10´ antes que nosotros.

Las sensaciones buenísimas sin agobios, ni golpes, disfrutando de la prueba hasta el último punto de avituallamiento donde se hacía pie, en el km 5.5 a partir de aquí ya divisando la meta la cosa se puso muy, muy seria, me empezaron a pasar concursantes con gorros de todos los colores, nos habían cazado los buenos nadadores, me costó mucho llegar a la orilla veía el fondo con las piedras y sabía que casi no avanzaba y cada vez que sacaba la cabeza para respirar tragaba agua y veía muy poco debido al fuerte viento.

Una vez en la meta corrí cómo si se tratase en un Ironman para empezar la Transición 1ª, y me acuerdo de esa sensación de pensar, pero que haces que no hay prisa... Cuando estábamos a medio vestir Josef y yo, entró Alex. Despedida de los organizadores de la Marnaton.

Nos repusimos y avituallándonos empezamos a subir el puerto que tiene Cadaqués, me acuerdo la sensación de mareo que llevaba y el dolor de cabeza que no desaparecieron hasta tres horas más tarde. Nos acompañaba Akele en estos 50 primeros kms y que se marcó una Marnaton increíble llegando en el puesto 50, es un autentico delfín.

No sé cuándo pero empezando las grandes subidas  por los muchísimos túneles de la A2 empezó a llover y con fuerza para  cuando estábamos empapados ponerse a granizar. Se pasaron momento de autentico miedo atravesando los túneles poco iluminados y donde  los camiones nos esquivaban a gran velocidad. Paramos y nos pusimos ropa y chubasqueros y ya colocamos todas las luces y chalecos de visibilidad que teníamos pues  estaba muy oscuro y eso que eran las 17:00 horas.

Los kms pasaban a buen ritmo y las horas también, entre tanto llegamos a eso de las 21:00 horas a una gasolinera para cenar un buen entrecot. Es hay donde Josef nos indicó que seguramente no  proseguiría con el reto a la mañana siguiente, estaba totalmente desmotivado y no se encontraba nada bien.

Aunque pudiera parecer que la velocidad fue excesiva en algunos tramos al final llegamos a Lleida con dos horas de retraso sobre el horario previsto, teniendo dos horas menos para dormir, decidiendo que saldríamos una hora más tarde, en vez de a las 6:00 sería a las 7:00 horas.

Segundo día a las 7:00 horas estábamos dando pedales, me levanté genial con buenísimas sensaciones las piernas cómo si nada y con la actitud de tener agarrado al toro por los cuernos, sabía que este día era crucial y que sería el más duro pero el descanso aunque escaso fue reparador, y eso me daba alas. A eso de las 11:00 de la mañana, en Mequinenza nada más atravesar el Río Limpio, subimos el primer puerto de 10 km, donde arriba tras coronar decido poner el pie en tierra, sabedor de que las cosas no marchaban. Sabía que al ritmo que llevábamos no había horas para conseguirlo, todavía no habíamos empezado lo más duro. Llevábamos 4 horas y 60 km con sólo un puerto. Fue el momento más duro con diferencia del segundo día. A partir de ahí seguí solo, con la cabeza echa un mar de dudas, Alejandro en el coche de apoyo, apoyando y mis pensamientos en plena ebullición, no entendía cómo a la mitad del desafío me había quedado solo, ya no tenía al toro agarrado por los cuernos y el viento siempre de cara me vapuleaba y no sabéis de que manera. A las 14:30 horas estaba en Alcorisa en casa de mis suegros. Esos 91 km en solitario los vi como una crono donde aun habiendo subido la media seguía sin ver la segunda etapa ni de lejos. Me quedaban 290 km hasta Guadalajara. Puffff!!!!! Una ducha de agua fría, comida caliente y estaba otra vez encima de la bici, creo que no llegó ni a la media hora esta parada. Las piernas estaban de maravilla pero la cabeza no se centraba y no paraba de dar vueltas a todo, no veía rampas, sólo la línea blanca de la carretera, se que empecé a avituallarme fatal, comía poco, bebía menos, pero seguía a buen ritmo dando pedales.

En la Venta de la Pintada, Yago y Victor nuestros coches de apoyo, hicieron el cambio de todos los materiales que llevábamos en el coche y Yago se despidió para regresar a Barcelona donde trabaja. Comí algo, bebí y a dar pedales, así se fueron subiendo todos los puertos, a buen ritmo y con ganas, al llegar a Caminreal, quedaban 10 km hasta Monreal del Campo soplando el viento a favor, ni que decir tiene que lo aproveché y el cuenta no bajaba de 45 km/hora, una larga parada donde Victor y Alex me convencieron para que en vez de dormir en Guadalajara durmiera en el Área 103, sabia y acertada propuesta. Me vestí de largo con todo lo que llevaba porque sé cómo se las gasta esta región en cuanto se va el sol, y cargué con un tubular, las mini herramientas y la mini bomba por si las moscas, llené el bidón y me despedí de Alex y Victor. !!!Nos vemos en Madrid!!!

Me quedé sólo y aunque eso no me inquietaba añadía si cabe algo más de emoción y aventura al Reto, eran las 20:00 horas. En mi interior no tenía nada claro que pudiese llegar, aunque había subido la media bastante estaba la cosa justita, hablamos de las 72 horas. Quedaban 140 km hasta el área 103, y ya era de noche sabía que la media bajaría mucho ahora y eso me inquietaba, estaba bien pero preocupado esperando al señor del mazo, en los mejores cálculos a esas alturas suponían 6 horas, cuanto más podía aguantar así??. Emprendí marcha despacito hacia el área 103 ya con otro talante y con temperaturas bajísimas, que frío!!! tiritaba hasta la bici, los km pasaban y no sé que contaros en que piensa uno en estas circunstancias, es todo muy distinto verlo ahora a toro pasado, ó imaginarlo cuando todavía estaba el reto por llegar, son largas horas en las que la cabeza es tu mayor aliado y tu mayor enemigo, intenté llegar a un acuerdo conmigo mismo y centrarme solamente en dar pedales y evitar salirme de la carretera, tenía iluminación  y había luna creciente pero no veía nada  a pesar de los dos focos delanteros, creo que las pilas estaban ya agotadas, las lentillas se ponían en huelga y querían salirse de los ojos.....las manos empezaban a dormirse fruto del manillar de cabra, entre tanto veo como un coche  viene de frente y que para y me grita !!Vamos Vacas!!!! ahora doy la vuelta, me quedo a cuadros sin saber que hacer y empiezo a ver todo esto subrealista total, lo flipo en colorines y claro en el pueblo de Anquela del Duque que estaba a menos de 1 km me paro y sale Akele del coche, joder que alegría, no lo esperaba. En fin lo de menos en esos momentos fue la comida ni la bebida, fue el contacto humano con otra persona, de verdad no sabéis como reconforta y cuanto se lo agradecí y agradezco. Reset en cabeza, reset en piernas y además con luz, no sé a que velocidad rodaba pero Akele me dijo que había momentos llaneando de más de 40 km/hora parecía de día, Akele se mantenía a unos metros detrás de mi, con el coche alumbrándome el camino y parecía de día hasta Alcolea del Pinar de maravilla con otro pedazo puerto que yo no recordaba, apenas nos cruzamos con cuatro coches. Me dije y estos coches que pensarán al vernos?... Ya en el Área 103 Akele se había adelantado para reservar y pedir algo de cenar y esto fue rapidísimo sobre las 03:20 estaba en la cama duchado y todo. Compartimos habitación y hablé largo y tendido con Ruth por móvil, me comentó todos los ánimos de los foros y del blogg  y dormí bien, menos de tres horas.

6:00 horas de la mañana día 3 del Desafío, han tocado diana!!!, bajamos a desayunar y ya está en el restaurante mi hermano Emilio que me hará el avituallamiento a Madrid, observo en su cara preocupación y le tranquilizo, pero en mi interior estaba algo asustado, 100 km de bici y 84 corriendo no estaban en los planes y menos con lo duro que había sido el día anterior. Nos despedimos de Akele que tiene que trabajar y se va tranquilo sabiendo que me deja en buenas manos.  La suerte aparece, fuerte viento a favor, tan fuerte cómo el que había tenido en contra la jornada anterior, llevo una media muy buena pero lejos de ir apretando simplemente me dejo llevar dando pedales poco a poco para activar las piernas, hoy cuesta más  y tengo miedo de que las piernas no aguanten hasta el final. Antes de Guadalajara a la primera de cambio me cuelo en la R2, para cuando me doy cuenta han pasado más de 3 km, y me toca subirlos por el arcén ganándome unos cuantos pitidos de los coches que van arreando de lo lindo.... cojo de nuevo la A2 y voy por la vía de servicio siempre que puedo. Todavía voy de largo con  toda la ropa y voy pelado de frío, el tráfico es muy denso, claro es temprano y es lunes, que queremos. En una intersección hago un to tieso y me voy a Alcalá, pues eso me la atravesé enterita preguntando por la A2, a esas alturas lo único que quería era llegar a Canillejas.

Tercer sector: 11:40 lo mismo que ocurre cuando se hace un Ironman pasó aquí, nada más soltar la bici sabes que lo vas a conseguir, estás cansado pero sabes que andando o trotando llegas, pero ni en mis mejores sueños, entraba acabar la doble maratón cómo la hice, dadas las circunstancias, kms acumulados, falta de descanso, acontecimientos, improvisaciones mil ...... disfrutando y sintiendo todas las sensaciones del mundo a la vez..., tenía de todo y así en buena compañía de lo que he denominado los “Pacific Blue” fui escoltado por los compañeros de mi club en los caminos del anillo ciclista de Madrid. Ruth les dijo que estaría con los niños a la altura de metro Campamento, no se describiros lo que sentí cuando llegamos y los encontré esperándome, pocas veces he sentido tanto amor y orgullo de lo que poseo, ellos son mi gran tesoro.

Los kms pasaban y ya empezaba a acusar el cansancio y aunque los ánimos y la compañía eran de lujo, las piernas empezaban a flojear un poco y el cansancio general empezaba a ser patente. Hacía mucho calor y al paso por el Doce de Octubre la cosa no pintaba bien, cada bordillo, cada cambio de dirección me costaba ya, no paraban de mimarme, plátanos, cocacolas y pistachos, que ricos me sabían, no comía otra cosa estaba más o menos bien y el estomago fenomenal, no quería problemas con la caldera.

A esas alturas creo que sobre el km 55 las piernas pesaban de lo lindo y le pedí a Julio que me las soltase un poco, dicho y hecho, me tumbé en un banco y Julio muy suavemente me relajó las piernas, otra vez al lío que esto se tiene que acabar. Cambié el chip derrotista, estaba K.O. y me predispuse a estar  O.K.

Las piernas a estas alturas sólo iban pero eran tantas las ganas de acabar que no paraba de trotar, me acuerdo la sincronización de los Pacific Blue en las calles de Madrid, encaramos la calle Alcalá por su lado derecho donde hay menos semáforos y en cada uno se colocaban en medio mis escoltas parando el tráfico para que yo subiese sin parar de trotar, por el Paseo de la Castellana a estas alturas dolía más bajar que subir, y tras un breve reposo y tomar un gel, encaramos la parte final, tengo muy buenos recuerdos de estos últimos kms disfrutando mucho, muy cansado pero saboreando el desafío tecama. Al llegar a la calle Atocha decido subir andando, es una calle muy empinada y ya no había prisa, ando deprisa y al llegar a la altura del metro Antón Martín vuelvo a trotar para ahora si,  llegar sin parar a la tan ansiada Puerta del Sol donde me estaban esperando, Akele, Mercedes, Alex, Ruth que junto a mis pacific Blue, Luis, Paz, Trivo Carlos y Cuellar me dieron un gran recibimiento, lágrimas, tranquilidad y algunas fotos, Desafío Conseguido, creo que me abracé a todos y les agradecí que estuviesen en este momento tan mágico.

Me dieron una botella de Sidra para abrirla cómo estaba planeado mientras preparábamos este reto, algo que ya quedaba muy lejos, dos meses atrás,  meses de intenso trabajo, de muchas ilusiones, de constancia, de sacrificios, aprovechando la buena forma física después de haber disputado el Iroman de Lanzarote, cumpliendo a raja tabla el plan de entrenamientos tan bien diseñado por mi entrenador Pablo Cabeza, y superando 6.8 km nadando, más de 850 km pedaleando y 84 km corriendo. Todo un sueño hecho realidad.

Seguro que se me olvida alguien a quien agradecer esta consecución y seguro que me quedo corto con mis agradecimientos a los que desde dentro o fuera habéis hecho posible el Desafío Tecama.
Ha sido labor de muchos y en concreto de tres personas que han demostrado tener el arrojo para afrontar algo que muchos tildaron de locura y delirios.

Alejandro Izquierdo.
Josef Ajram

Francisco Vacas.

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